Contactado: Luis Roberto Rodríguez

Luis Roberto es un campesino colombiano que fue llevado el 2 de Abril de 1991, en un OVNI al espacio exterior, donde se reunió con seres extraterrestres muy parecidos a los humanos.  Fue regresado 3 días después en otro lugar de Colombia, a unos 370 kilómetros hacia el sur.

Luis Roberto trabajaba en una finca en un lugar entre Tabio y Tenjo, no muy lejos de Bogotá, la capital de Colombia. Él se encargaba de ordeñar las vacas de su patrón. Estaba casado y tenía dos hijos pequeños. Un amigo mío lo conocía, pues tenía una finca al lado de donde él vivía, y lo recuerda como una persona correcta, honesta, trabajadora y agradable.

Conocí a Luis Roberto un par de meses después de su aventura con seres del espacio exterior. Era alguien sencillo y humilde, que no había terminado sus estudios de primaria en el colegio, y que con términos muy sencillos hablaba de temas complejos y comprendía leyes naturales y de la física. Por ejemplo,  decía que el tiempo no es algo absoluto y varía en distintos sitios del espacio. Luis Roberto fue muy conocido en Colombia durante un tiempo. Su caso fue estudiado con mucha intensidad, y con la misma intensidad fue olvidado por casi todas las personas. Su vida cambió mucho, no pudo volver a trabajar por dedicarse a hablar de su aventura sin pedir dinero viajando por Colombia. Un año después del gran suceso de su vida, quizás por permanecer en la pobreza y ante las presiones económicas, se dedicó a hacer curaciones a las personas enfermas y fue descubierto haciendo fraude en esta labor. Muchas personas que dudaban de su historia, en este momento encontraron razones para ignorar todo lo que le había sucedido. Sin embargo, este caso está lleno de situaciones muy sorprendentes y reales. 

Unos días antes de ser llevado al espacio, estando en su trabajo cerca de las vacas que cuidaba, él escuchó una voz en su mente que le dijo que se preparara para algo muy importante que iba a pasar. No había nadie cerca de él en ese momento.  Al comentarles esto a sus amigos campesinos de la región, ellos le sugirieron que huyera de ese sitio, pues podría tratase de “algún demonio” o algo similar. Sin embargo Luis Roberto sintió que no debía hacerlo, y aunque tenía algo de temor, comentó que algo dentro de sí mismo le invitaba a enfrentar lo que habría de suceder.

Años atrás, cuando trabajaba en otra región del país,  Luis Roberto había ya observado un OVNI en el cielo, que parecía un cilindro vertical y que descendió al suelo no muy lejos de él. Entonces ya había estado en presencia de OVNIS.

La mañana en que fue llevado, muy en la madrugada hacia las 4 am., Luis Roberto bajaba por la montaña, montado sobre su caballo, para hacer el ordeño diario a primera hora del día.  Como sucedió en muchos días previos, venía preocupado porque sabía que “algo importante iba a ocurrir”. En una curva del camino, en medio de la oscuridad  (a esa hora no había amanecido aún), apareció un cilindro vertical, luminoso, flotando en el aire muy cerca de él. Su caballo se asustó mucho y casi lo arroja al suelo. En ese instante, del objeto volador salió una luz color verde que iluminó el rostro de su caballo y éste se tranquilizó completamente quedándose quieto. Luis Roberto asustado se bajó de su caballo y trató de enfrentar ese extraño objeto que se acercaba. En ese momento, al igual que su caballo, fue iluminado por un haz de luz color verde, e inmediatamente se sintió tranquilo y sin ningún temor. Luis Roberto recuerda que sintió un impulso de caminar hacia el cilindro luminoso que descendió al suelo. Entró dentro de él, sin temor ni duda, se cerró una puerta, y sintió que se elevó a toda velocidad.

Luego recuerda despertar en un lugar extraño. Era dentro de un espacio cerrado (¿una nave?), y flotaba de manera vertical en el aire, apoyado en el suelo. Sintió temor, pero dentro de su mente escuchó una voz que le dijo que estuviera tranquilo, que nada malo le iba a pasar. Era como si leyeran sus pensamientos. Sobre su hombro izquierdo flotaba algo como un plástico transparente ondulante. Alrededor suyo no había personas, solo unos cilindros pequeños, como robots, que se movían irradiándole luz. Luis Roberto explicó que este fue un proceso de limpieza que le hicieron, pues los que vivimos en la Tierra tenemos muchos virus y podemos afectar a los seres del espacio.

Una luz que recorría su cuerpo, se detuvo en su bolsillo. La voz en su mente le solicitó que sacara lo que llevaba allí y lo arrojara al suelo. Luis Roberto sacó del bolsillo unas monedas que llevaba y las arrojó, pero antes de caer al suelo se desintegraron en el aire. En su característico buen humor, Luis Roberto comentó que “le cobraron el pasaje por llevarlo de viaje”. Luego, Luis Roberto sintió deseos de ir al baño. La voz en su mente le dijo que podía orinar allí mismo. Luis Roberto lo hizo y notó cómo su orina desaparecía antes de tocar el suelo. “Tienen unos baños muy modernos” nos dijo.  Él sufría de cálculos en los riñones. Después de este viaje se alivió de esta dolencia y atribuyó a que los seres del espacio le curaron su enfermedad.

Luego de este proceso de limpieza, salió de allí y vio a seres muy parecidos a los humanos. Con cabello largo que caía sobre los hombros, ojos almendrados color claro, piel clara, y una luz como un aura rodeaba sus cuerpos; luz color violeta tenue. Había personas de todas las edades, desde niños, hasta personas mayores. No vio ningún animal. Luis Roberto dijo que estaba en una base espacial en la Luna. Era un sitio de mucha paz, donde sentía mucha reverencia. Una música como de harpas, muy suave, se escuchaba a veces. Dijo que allí vio a un científico Colombiano que se presentó a si mismo (no quiso mencionar cual fue ese científico).

Pasó a un sitio donde le hicieron un examen más riguroso. Nos dijo que en ese lugar había varias pantallas o monitores donde se veía todo sobre él. Se veía todo su cuerpo, sus órganos, y se conocía su estado de salud.

Luego fue llevado a un sitio, como un gran salón donde había varias personas. Había una reunión muy importante allí, como si fuese un juicio o una reunión para hablar sobre la situación de la Tierra. Había alguien muy especial, como un líder de ellos, que irradiaba mucho amor. Escuchaba sus voces en su mente. La comunicación fue telepática en todo momento. Llegó a sentir mucha incomodidad, al escuchar todas esas voces dentro de sí. Al lado suyo estuvo todo el tiempo alguien que lo guiaba y le explicaba todo lo que pasaba. Uno de los presentes, quizás la persona que lo guiaba, se acercó a él y le dijo dos mensajes que quedaron grabados en su mente, los cuales no podía mencionar hasta el 25 de Agosto de ese año, 1991, es decir, unos 6 meses más tarde. Escuchó la voz de esta persona diciendo los dos mensajes, uno dirigido el George Bush (Padre), quien era presidente de Estados Unidos en ese momento, y el otro dirigido a Monseñor Mario Revollo Bravo, una autoridad religiosa de Colombia. Recordaba los mensajes, pero no podía hablar de su contenido hasta más adelante.

En la reunión, parecían preocupados por el destino de la humanidad y cómo estamos maltratando nuestro planeta. Al finalizar la reunión, la persona que parecía ser su líder, se acercó a él a saludarlo. Lo tocó con sus manos, y en ese momento Luis Roberto vio luces y se sintió en éxtasis, lleno de paz, alegría y mucho amor.  

Inmediatamente se vio a sí mismo en el suelo, sobre el pasto, sobre la Tierra y era de noche. Lo habían regresado. En la mente de Luis Roberto estaba la sensación de que habían pasado apenas unas pocas horas, no más de tres. Igualmente pensó que estaba de regreso en la finca donde trabajaba. No sabía que ya había trascurrido tres días, y no unas pocas horas, ni que estaba a 370 kilómetros de su hogar. Estuvo allí, inmóvil, en shock, por unos minutos. Una luz se proyectó en el suelo mostrándole el camino, y se animó a avanzar y regresar. Caminó en la oscuridad, descendiendo por un pequeño sendero. Llegó a una casa donde vivía una campesina que le obsequió agua un pedazo de pan. Luis Roberto sentía demasiado calor y sed. En Tabio y Tenjo, donde él vivía y trabajaba, y por ser un lugar arriba en las montañas, la temperatura promedio en la noche es cercana a 5 grados centígrados. En Pitalito, donde fue dejado, la temperatura podría estar en 28 grados centígrados. Su ropa era gruesa, con una ruana, para climas fríos.  Pensaba que estaba cerca de su pueblo, y no entendía por qué sentía tanto calor.

Luego llegó caminando al pueblo de Pitalito sin saber dónde estaba.  Buscó una estación policía para pedir ayuda. La policía inicialmente lo tomó como alguien drogado o borracho, por todas las cosas que decía. Lo encarcelaron, pero luego se dieron cuenta de su situación, y que era la persona desparecida que habían reportado días atrás. En ese momento llegaron otras autoridades, periodistas y este caso de dio a conocer públicamente.

Sobre él hubo muchas historias que son sorprendentes y extrañas. Nos comentó que estuvieron llamándolo para ofrecerle dinero si apoyaba a algún organismo secreto en la investigación de OVNIS. Nunca aceptó el ofrecimiento.  Tan solo viajaba por Colombia, hablando con las personas que lo invitaban. No cobraba por esto, pero si era necesario apoyarlo con transporte, alimentación y hospedaje. Sentía que le habían encomendado una misión importante que terminaría cuando leyera los mensajes que le habían dado. Igualmente supimos que fue amenazado, y en una ocasión atentaron contra su vida, sobreviviendo de manera sorprendente y milagrosa a múltiples disparos de una ametralladora a un par de metros de distancia.

Hoy en día no se conoce su paradero. Su situación económica fue muy precaria. Fui testigo de la pobreza en que vivía, y, aunque algunas personas durante un tiempo lo apoyaron, esta ayuda fue desapareciendo. Luis Roberto, para subsistir decidió hacer curaciones, pero fue descubierto haciendo trampa, fingiendo tener poderes que no tenía, y hasta allí llegó el recuerdo en muchas personas de lo que había vivido.  Sin embargo, sí causó un gran impacto en la sociedad colombiana, y pocas personas aún tienen memoria de esta historia extraordinaria.

El 25 de Agosto del año 1991, casi al mismo tiempo que Gorvachov supera el golpe de estado de grupos de ultra derecha, y de manera pacífica se desarticula la Unión Soviética, Luis Roberto Rodríguez leyó los mensajes que le fueron encomendados, en una plaza pública de pueblo de Tabio, cerca de Bogotá. La noche anterior los escribió en hojas de papel. Estuve allí, lo escuché leyendo los mensajes que le encomendaron dar, y vi el documento original, escrito de su puño y letra, con errores de ortografía, pero con una sorprendente profundidad para alguien de origen muy humilde y sin educación.

Estos son los mensajes entregados por Luis Roberto:

Mensaje dirigido al presidente George Bush.

Mensaje Dirigido a Monseñor Mario Revollo Bravo.

 

¿Por qué creo que este caso es real?

·         Sentí que Luis Roberto era alguien que decía la verdad. No era lo mismo verlo por televisión que hablar personalmente con él.

·         Sabia de temas de teoría de la relatividad y evolución humana que alguien de su educación no puede conocer. Había mucha sabiduría en él. Con metáforas sencillas daban enseñanzas muy profundas.

·         Aunque no había evidencia contundente sobre lo sucedido, si era sorprendente su desaparición y regreso en un sitio muy remoto.

Rafael de J. Henríquez, escritor colombiano, escribió el libro “Tiempo Cero”, que narra más detalles de la experiencia de Luis Roberto.